LA SALUD MENTAL QUE VENDRÁ.

LA SALUD MENTAL QUE VENDRÁ.
Artículo Redactado : Por ISABEL Mª FERNÁNDEZ PÉREZ
PSICÓLOGA SANITARIA MU03712

“La salud mental de cerca de la mitad de los españoles, en riesgo por la crisis del Coronavirus”.

“La salud mental de cerca de la mitad de los españoles, en riesgo por la crisis del coronavirus”. Con este titular daban visibilidad diversos medios de comunicación, a las repercusiones de la pandemia del Covid19 en la salud mental de la población española, así como de sus vecinos europeos Reino Unido e Italia. Según lo alertado por la OMS y la ONU, entre las variables causantes del empeoramiento de la salud mental de los ciudadanos, se encuentra el no disponer de una vivienda digna, vivir con más personas, los problemas para conciliar sin centros educativos presenciales, estar desempleado o la incertidumbre ante el qué vendrá después. Una vez más el contexto o las variables económicas y sociales demuestran su peso en nuestro bienestar y en nuestra psicología. Dicho de otro modo, parece que cuando la precariedad y la pobreza entran por la puerta, la salud mental sale por la ventana.

Por otra parte, en programas tan conocidos y con tanta audiencia como El Hormiguero de Antena3, Pablo Motos ha tomado como rutina introducir su programa intentando ofrecer curiosidades –de forma más o menos acertada y rigurosa- del mundo del cerebro y la psicología. Pareciera como si por el estado de alarma, la salud mental y la psicología se hubieran convertido en el adolescente popular del grupo de amistades del que todo el mundo quiere hablar.

En el caso de los informativos diarios, desde el comienzo de la crisis sanitaria hemos escuchado hablar sobre la saturación de los hospitales, la ausencia de respiradores, o la falta de camas de UCI. Definitivamente nuestro sistema nacional de salud no salió bien parado de los recortes económicos de los últimos años. ¿Pero qué ocurre con la calidad de la asistencia a la salud mental en España? ¿Tenemos recursos asistenciales en salud mental para afrontar la “crisis de salud mental comunitaria” que los medios vaticinan y las investigaciones estiman?

En nuestro país la ratio de psicólogos clínicos que prestan atención psicológica de manera pública y gratuita para la población, es de 4.5 por cada 100.000 habitantes. La media de estos profesionales en el resto de Europa es de 18 por cada 100.000 habitantes. Podríamos decir que, si las especialidades médicas están en parada cardiorrespiratoria, la salud mental está al borde de la muerte cerebral, pero no por los recortes, sino porque directamente nunca hemos estado enteros. La salud mental siempre ha sido la hermana pobre y olvidada dela salud. Para acceder a un psicólogo clínico en nuestro país, primero debemos acudir a nuestro médico de atención primaria, el médico de cabecera. Desde éste, podemos ser derivados a un Centro de Salud Mental donde nos atenderá un psicólogo clínico.

En algunas comunidades autónomas, antes del estado de alarma y la interrupción de la atención presencial, ya se habían registrado listas de espera de más de cinco meses. Esto se traduce, en que en la mayoría de los casos, si no podemos permitirnos pagar por un psicólogo privado, la alternativa más accesible para tratar estos síntomas psicológicos – a consecuencia de variables ambientales y contextuales como las crisis económicas y sociales – es recurrir a la prescripción de psicofármacos en la misma Atención Primaria.

Pero, ¿es adecuada la prescripción de medicación para síntomas psicológicos a consecuencia de problemas sociales? La crisis económica del año 2008 ya situó a España como el país líder en el consumo de antidepresivos y somníferos para combatir el estrés, el insomnio y la ansiedad. Se podría decir que somos líderes en medicalizar el sufrimiento normal por problemas sociales. Paralelamente a ello, de estos años también surgieron los movimientos del falso optimismo y positivismo con grandes estrategias de marketing para situar el foco del problema en la persona que sufre y no en el contexto social, laboral o económico que causa el sufrimiento. Con mensajes como “tú actitud lo es todo”, “si quieres puedes”, o “lo imposible solo está en tu mente” se nos culpabilizaba de nuestro malestar como si no tuviéramos derecho a sentirnos mal cuando las cosas van mal. Es como si tratasen de desviar nuestro pensamiento del foco del problema para situarnos como responsables de nuestra situación.

Pero no es un movimiento exclusivo de la crisis económica del 2008, sino que de la mano de la crisis del covid19 surge otra variante prima hermana de la misma familia: “El nuevo síndrome de la cabaña”. Síndrome que no está tipificado ni reconocido en ninguna clasificación diagnóstica, ni respaldado por la investigación, y que parece que es la nueva etiqueta novedosa para hacer sensacionalismo, patologizar y medicalizar de nuevo la experimentación de síntomas que desde el punto de vista psicológico son más que normales y esperables tras la situación de confinamiento durante semanas y la necesidad de adaptación a una nueva realidad.

Parece que esta crisis está sirviendo para hacernos tomar conciencia del carácter primordial, básico e imprescindible de disfrutar de buena salud mental, pero, ¿servirá para normalizar los síntomas psicológicos ante las situaciones difíciles? ¿Se mejorará la asistencia contratando Psicólogos en los centros de Atención Primaria como psicólogos de cabecera en lugar de sobremedicar a la población? ¿Será posible que algún día la atención a la salud mental deje de ser la hermana pobre y olvidada del Sistema Nacional de Salud?

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