Surfeando en plena oleada de coronavirus

Surfeando en plena oleada de coronavirus

Mientras España se prepara para una segunda oleada de la pandemia a mediados o finales de agosto.

Barcelona y Aragón no paran de aumentar los repuntes y los casos, otros han decidido irse a surfear quizás se esté preparando para la segunda oleada, por ello haya empezado.

El Gurú  de las portadas o quizás el personaje que será más recordado en la historia del coronavirus, de vacaciones en plena ola de contagios.

Allí donde la izquierda verá a un seductor y relajado epidemiólogo con alma de surfero, epítome del molinismo socialdemócrata, otros verán a un ángel de la muerte que ha vendido su alma al diablo sanchista a cambio de un puñado de caricias mediáticas en el lomo de su pantagruélica vanidad.

Los falsos soberbios tenemos buen ojo detectando falsos modestos, y créanme cuando les digo que sí existe hoy un ego en toda España capaz de rivalizar con el del presidente del Gobierno, ese es el de un Fernando Simón deslumbrado por su conversión en icono pop de la generación de los derribaestatuas.

La cosa tiene su lógica. A la generación más sumisa con el poder de los últimos cien años le corresponde un héroe cuyo único mérito conocido ha sido el de decir amén a todo lo que se le ha ordenado desde el poder.

Y es que no ha habido una sola orden política de Moncloa frente a la que nuestro Trofim Lysenko, el especialista en epidemias que no tenía el MIR, no haya genuflexionado. «No vamos a tener más allá de algún caso diagnosticado». «No hay razón para alarmarse por el coronavirus». «Esta enfermedad no nos está afectando demasiado». «Si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación, le voy a decir que haga lo que quiera».

En Nueva Zelanda ha dimitido un ministro por saltarse la cuarentena y aquí tenemos a un epidemiólogo con mando en plaza que negó importancia a la epidemia cuando esta se extendía por el país.

Ese que aconsejó o desaconsejó medidas de seguridad en función de los intereses propagandísticos del Gobierno y no de la salud de los españoles.

Aquel que dejó de contar fallecidos en cuanto al Consejo de Ministros le interesó desaparecer de los rankings internacionales. Y que se refirió a los 13.000 muertos que habían desaparecido de las estadísticas, los mismos que en toda la guerra de Kosovo, con la frase «nos quedan 13.000 muertos ahí».

Simón sigue sin dar con ellos, pero sí ha encontrado tiempo para irse a las playas de Portugal a surfear con la que está cayendo y en plena segunda ola de coronavirus y repuntes en nuestro país.

Imaginaros por un momento si hubiera sido otra figura política  la que hubiera dado tal imagen. Me pregunto qué habrian dicho ellos desde la oposición.

Samuel Gutiérrez

Fuentes: Diario El Español.

Ilustración: El Herrero

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