las fortalezas Romanas

Fuertes romanos

Los romanos hicieron bastantes esfuerzos por construir fortificaciones, fuertes construidos
por necesidades defensivas.

La mayoría de las torres eran circulares, teniendo espacio habilitado para artillería. Con
puertas estrechas y de fácil defensa, también se colocaban zanjas en las inmediaciones.

Las murallas se empezaban colocando en las ciudades con función defensiva, pero con el
paso de los siglos y la pérdida del sentido defensivo debido a la lejanía de la frontera, las
ciudades seguían reformándolas y ampliándolas, como muestra del estatus y el poder de la
ciudad.

Fuerte romano en Qasr Bsheir, en Jordania. Estaba en la Vía Nova Traiana, que conectaba las provincias de Siria y Arabia Petraea. Tenía función defensiva, se encontraba en la frontera arábiga.

Una de las funciones de los fuertes en la frontera Siria era el albergar guarniciones en una
zona (casi) siempre conflictiva. El acabar con los frecuentes saqueos en una zona con una
actividad comercial tan usada era otras de las funciones.

Sin embargo, el ejemplo más notorio de la arquitectura defensiva romana se encuentra en
Britania. En el 122 d.C. el emperador Adriano ordena construir una muralla de 117 km de
longitud, que transcurría desde el Mar de Irlanda hasta el Mar del Norte.

Esto se debe a una más de las políticas defensivas del emperador, sumadas a las realizadas en Dacia, o en Mesopotamia.

La razón principal fue la rebelión de varias tribus celtas, que acabaron con las guarniciones del territorio próximo a Eboraco. Antonino, 20 años después, construye una nueva muralla, 160 km al norte de la anterior y extendiéndose de costa a costa 58 km.

Uno de los fuertes romanos mejor conservados es el de Port Chester, construido en el III d.C. con la función de combatir la piratería del Mar del Norte. Tras su abandono fue un asentamiento sajón.

Santiago Conde Pomar @hoplitahispano

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