VANDALISMO Y CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

La destrucción del patrimonio cultural por parte de un grupo por razones ya sean ideológicas, políticas, religiosas, etc. está ala orden del día; de la misma manera que está a la orden del día la defensa, conservación y preservación de este. En este articulo analizare el paso de la destrucción del patrimonio material que representaba el Antiguo Régimen a la conservación de este por conciencia nacional tal como se hizo en Francia.

Estamos en plena Revolución en Francia: se proclama la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano, se limitan los derechos y privilegios del clero y la monarquía, se suprime el régimen feudal… Se acabó con el Antiguo Régimen. Hasta el verano de 1792, Francia vive un periodo de monarquía parlamentaria. Sin embargo, el rey Luís XVI intenta recuperar el poder perdido, pero al intentar huir del país, los revolucionarios lo capturan, lo encarcelan a él y a su familia en el Palacio de las Tullerias hasta que fue guillotinado el 21 de enero de 1793. Finalmente, Francia se convierte en República y el patrimonio cultural e histórico fue uno de los elementos que más notó este cambio. Des de un principio, las autoridades incentivaron y avalaron por decreto que “todos los signos de la realeza y de la feudalidad” fueran destruidos. Es decir: esta destrucción de monumentos y edificios se llevó a cabo para destruir todo lo que representaba el status quo anterior y sus valores. Sin embargo, había un sector que defiende la conservación del patrimonio y que pretenden cambiar su perspectiva e intentan fomentar y transformar el significado y los valores que transmitían esos monumentos. De esta manera, y paradójicamente, aparece un decreto que prohíbe “sacar, destruir, mutilar y alterar de cualquier manera los libros, los dibujos, las pinturas, las estatuas, los bajorrelieves, las antigüedades y otros objetos que interesan a las artes, a la historia o a la enseñanza”.

A partir de 1795, empieza a imponerse esta visión re interpretativa del patrimonio fomentando la defensa de todo aquello que interesaba destacando su valor nacional, histórico, artístico, educativo y económico con tal de “justificar” su preservación.

El valor nacional e histórico eran valores clave, fundamentales, para conservar ese patrimonio que se le daba un valor de herencia del pueblo francés. Todo ese patrimonio cultural y monumental ahora pertenecía a los ciudadanos; era de todos. Por lo tanto, si era de todos, era lógico protegerlo. Se creaba una conciencia nacional. Dentro de esta idea, el Estado adquiere una gran importancia ya que se convierte en el responsable de inventariar, preservar y conservar dicho patrimonio para las generaciones futuras. El valor artístico también ayudaba a decidir si conservar o no estatuas, edificios y otros monumentos por el concepto de belleza que, en esa época, muy pocos estaban interesados en ella. El valor educativo pretendía fomentar la idea que los monumentos y obras artísticas permitían reconstruir el pasado y permitía conocer y aprender sobre la política, las costumbres, las artes, etc. El valor económico, ligado al valor anterior, hizo que se empezara a fomentar el patrimonio monumental como elemento para atraer a visitantes extranjeros, mayoritariamente ingleses, que seguían el Grand Tour; aquella ruta para visitar los yacimientos arqueológicos y monumentos más relevantes de Europa que hacían eruditos, estudiantes de estudios superiores y gente de alto nivel educativo y económico. Hay que decir que este valor fue copiado de los franceses a los italianos que ya llevaban tiempo con esta práctica.

Como vemos, ya desde hace más de 200 años, el patrimonio cultural es un elemento que va más allá de un edificio grande o una escultura bonita. El patrimonio cultural forma parte de nuestro legado; de lo que somos. Y gracias a la Revolución francesa, eso quedó patente y gracias esas personas que alzaron la voz y consiguieron hacer entender eso, hoy en día, tenemos grandes maravillas. Nuestro trabajo es continuar con ese legado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *