Omar Sy, el rey del buen rollo… y de la taquilla

CULTURA: Omar Sy, el rey del buen rollo… y de la taquilla: «Cualquier asunto, por nimio que sea, es utilizado para pelear o acusar». Con su estatura de cerca de dos metros y su amplia sonrisa, como le es imposible pasar inadvertido, ni lo pretende. Escucharle reír es un sonoro placer, pero cuando se pone batallador también se hace notar. Y tiene unos cuantos temas en la cabeza que no le dan descanso. Nacido en Francia, hace 43 años, de padres emigrantes africanos «que, como todos los que abandonan su tierra, vinieron a mi país a sacrificarse para encontrar una vida mejor para sus hijos», Omar Sy, ganador del César al mejor actor por su papel de cuidador lleno de encanto en la película-fenómeno ‘Intocable’, se introduce ahora en la piel de todo un icono literario francés: Arsène Lupin, el rey del disfraz. – Comenzó su carrera escribiendo e interpretando monólogos cómicos. ¿Le disgusta que para diversos colectivos haya temas sobre los que no se puede bromear? – Cuando empecé hace veinte años, esa cuestión nunca se habría planteado. En este mundo de hoy hay mucha tensión. Parece que sobre cualquier asunto, por nimio que sea, hay gente que encuentra muchas razones para pelear, para acusar, para reaccionar con ira. – ¿Cómo recuerda a aquel Omar Sy que iba de bar en bar con sus chistes? – No sé si me recuerdo a mí mismo muy bien. Bastante feliz. Acababa de descubrir que esa «otra Francia» que sabía que existía pero que, encerrado en el barrio no había visto, era real y estimulante. – ¿Y al Omar Sy que se levantó una mañana siendo uno de los hombres más populares del cine? Ese Omar Sy fue una persona muy sorprendida por la vida. No podíamos ni imaginarlo; fue grande, muy grande. Le estoy muy agradecido. Y eso que me tuvieron que convencer para hacerla porque no me veía a mi mismo todavía «muy actor» por entonces. – ¿Le interesa que el cine sea útil además de entretenido? Sí, claro que sí, porque me gusta contar historias de buena gente. Porque tengo fe en el ser humano. Interpretar esos personajes es contárselo al mundo.

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