Batalla ideológica: Sabotajes en el Hospital Enfermera Isabel Zendal

Batalla ideológica: Sabotajes en el Hospital Enfermera Isabel Zendal

Cansados de ver cómo el covid-19 arrasa con nuestra salud y con nuestras vidas, estamos hartos de vivir la nefasta gestión del Gobierno de Sánchez día a día.Lo último que nos quedaba por ver, eran los actos de boicot de sus votantes pertenecientes a la izquierda activista, sindicalista, extrema o populista -entre otros posibles o acertados calificativos-acontecidos en el Hospital Enfermera Isabel Zendal durante las últimas semanas.

Por un lado,estos individuos venden que tenemos que luchar unidos contra el virus.Por otro lado, se dedican a estropear las instalaciones de un nuevo hospital público, creado “casualmente” por el Gobierno Autonómico del Partido Popular con el fin de curar a centenares de pacientes, salvando vidas, y, en definitiva, servir al ciudadano madrileño. De esta manera, la izquierda hipócrita social-comunista de nuestro país, vuelve a demostrar su carencia de valores con ciertas acciones que no se corresponden con una supuesta defensa y unidad contra la pandemia mundial.

Partimos de un hecho objetivo: las ideologías son variadas, sí. En primer lugar, esto significa que las personas, como seres racionales, tenemos distintas ideas y capacidades de actuar en consecuencia. El que seamos racionales, a su vez, conlleva que valoraremos todos los acontecimientos de forma objetiva, independientemente de nuestra línea ideológica concreta. En segundo lugar, esto se refleja en nuestros comportamientos cuando estos problemas son complejos, el que sepamos enfrentarlos de forma lógica y coherente es una realidad.

Actualmente, nos enfrentamos ante un escenario complicado que muchas veces se politiza erróneamente. El sector ideológico de izquierdas, el que ha participado en estos sabotajes, ha demostrado ser incoherente e instintivo dejando de lado la racionalidad en este caso complejo y común, es decir, un caso que nos afecta a todos y cada uno de los ciudadanos sin distinción de colores políticos.

Por ello, una ideología diferente no puede implicar nunca una campaña de sabotajes ni dañar intencionadamente a nadie. Nos encontramos ante la tercera ola de covid-19, las enfermedades no son un juego y la ideología de izquierdas -en lugar de actuar racionalmente y centrarse en los valores y principios propios e inherentes a toda doctrina- ha decidido jugar traspasando los límites establecidos al perjudicar a enfermos y sanitarios, los cuales no han podido desempeñar sus funciones correctamente (hablamos defunciones interrumpidas por encontrarse cables cortados, tuberías estropeadas, sistemas de ventilación desconectados manualmente, robos en las taquillas de los empleados, de materiales…seguido de un largo y vergonzoso etc.)Si bien es cierto, que no es la primera vez que vemos actos delictivos por parte de ciertos sectores ideológicos… ya lo presenciamos en el metro de Madrid durante las campañas electorales de anteriores elecciones autonómicas, entre otros servicios públicos afectados.

Sin embargo, gran parte de estos delincuentes, ahora utilizan en mayor medida las nuevas tecnologías para generar crispación y polémica. De hecho, es hasta irónico que,por redes sociales, esta izquierda, haya vuelto a difundir famosas fake news relativas a la reciente construcción pública-sanitaria, mientras que también se dedicaba a criticar la televisión gratuita proporcionada a los enfermos ingresados en el hospital, con tal de no reconocer que ha sido posible -entre otros muchos logros-gracias a la magnífica gestión de la presidenta de la Comunidad, Isabel Diaz Ayuso.

De la misma manera, es inexplicable que ahora los mismos individuos que arremetían contra los costos que suponen estos servicios para el enfermo,ocasionen tantos daños materiales provocando la necesaria instalación de cámaras antirrobo en el nuevo hospital… lo que se traduce en un aumento de gastos que claramente pagamos entre todos y que podrían haberse evitado.

En mi opinión, lo que deben hacer los Gobiernos de izquierda, es tratar de cesar las críticas y los ataques -afortunadamente ya denunciados- de sus seguidores, y aplicarse, por una vez en la vida, lo que pocas veces dicen bien públicamente: batallar conjuntamente contra el nuevo virus. Tampoco estaría de más, que tomaran de ejemplo a los Gobiernos Populares (PP) -tragándose un poco la soberbia- y de esta manera,invirtieran en la construcción de nuevos hospitales mientras aumentan los contratos de personal sanitario. No obstante, las cosas como son, ya sabemos que los Gobiernos de izquierdas no destacan por afrontar los problemas de forma lógica o coherente, ni mucho menos por sus grandes habilidades en gestión pública.

 

ELENA ROMERO MATEOS 

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