Los anglosajones, por Santiago Conde Pomar.

Los anglosajones, por Santiago Conde Pomar.

Los anglosajones proceden de la unión de las tribus de los anglos (situados enla región de Anglia, actual norte de Alemania) y los sajones (tribu germana de la actual región de la Baja Sajonia). También hay que mencionar a la tribu de los jutos, ubicados en la provincia de Jutlandia. Estas tres tribus son las mencionadas por el monje benedictino Beda como los antecesores de los ingleses.

Estos pueblos se dedicaron a saquear las costas del Imperio romano, hasta que marcharon a Britania como federados. Sin embargo, el abandono de la provincia de Britania tras el reinado de Honorio (395-423) ofreció un vacío de poder en la isla que no tardaron en ocupar los sajones.

Los sajones convivieron con los bretones en Britania. Se establecieron como agricultores, mientras que los bretones a la ganadería. La mayor parte de las ciudades se abandonarían y el cristianismo prácticamente se sustituyó por el paganismo germánico.

En esta época (siglo V), la población local britanorromana (descendientes de los romanos y los autóctonos celtas) entran en un conflicto armado con los sajones, que pese a ganarles en sonoras batallas que los debilitarían por tiempo (Monte Badon, por ejemplo) perderían a la larga y se verían obligados a asimilar al invasor como nuevos señores de Britania o a emigrar.

A mediados del siglo VI se constituirían reinos, desaparecería el latín y el paganismo continuaría con su expansión por toda la isla. El panorama político quedaría repartido de la siguiente manera: Los jutos se quedarían en Kent, los anglos en Northumbria, Anglia Oriental y Mercia, mientras que los sajones en Essex, Sussex y Wessex. En total habrían alrededor de 15 reinos.

Las causas de esta división son varias: la llegada en pequeños grupos para la colonización, una realeza que se justificaba en un origen divino (lo que dificultaba la unificación) y el que Britania fuera la provincia menos romanizada del Imperio.

Esto no impidió sin embargo que hubiesen varios intentos de reunificación. A partir del s. VII se puede observar un tendente reagrupamiento político.

Ethelbert de Kent unificó las tierras de Wessex, Essex y Anglia del Este, además de ser el primer monarca católico gracias a la influencia de su esposa, que era franca. También fue el primero en constituir un código de leyes.

Los anglosajones serían definitivamente convertidos tras la llegada de la embajada papal de Gregorio Magno (597). En ella, el monje Agustín ayudó a la conversión del rey Ethelbert de Kent.

Los monjes de Irlanda y Escocia (seguidores de las reglas de San Columbano) también ayudaron a la expansión del cristianismo. Los monjes anglosajones (seguidores de la regla de San Benito) también fueron importantes agentes de conversión.

En la primera mitad del s. IX, la hegemonía política iría a parar a manos del reino de Wessex, bajo el reinado del rey Egbert. En esta época comenzarían las oleadas vikingas.

Estas primeras incursiones de vikingos (provenientes de la actual Dinamarca) tienen como objetivos el saqueo. Sin embargo, a partir del año 830 irán más allá, logrando penetrar por el Támesis y capturando territorios. Seguirán llegando flotas hasta que en el 865 llegue la Gran Armada vikinga.

Esta logrará numerosos triunfos sobre los diversos reinos anglosajones, pero encontraron una férrea defensa en el reino de Wessex. El rey Alfredo el Grande (871-899) logrará prolongar la paz con los vikingos de tal manera que, mientras conquistan reinos vecinos, tales como Mercia, él logra fortificar sus ciudades y preparar al ejército.

Tras esta espera, logrará tomar Londres, conquistar parte del antiguo reino de Mercia, y lograr ganar en varias batallas, que consiguieron llevar a un tiempo de paz.

Athelstan, nieto del rey Alfredo, es considerado el primer rey propiamente inglés.

Sin embargo, en el siglo XI, varios hombres reclamaban este trono, comenzaron a llegar nuevas oleadas a la costa inglesa (esta vez provenientes de Escandinavia) y los normandos (escandinavos situados en el norte de Francia).

Estos últimos vencen a los ingleses en las cruciales batallas de Stamford Bridge y la Batalla de Hastings, que pondrían fin al dominio anglosajón.

Santiago

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *