«El caballero de la Luftwaffe»

«El caballero de la Luftwaffe»

Franz Stigler

Cuando hablamos de Segunda Guerra Mundial, vienen a la mente varias palabras. Fascismo, comunismo, muerte y destrucción. Hogares perdidos, venganzas, asesinatos, traición. Pero a veces, solo a veces, también hay esperanza, gratitud, héroes. Dentro de este periodo sanguinario, no muchos se opusieron a las reglas del juego, Franz Stigler fue uno de ellos.

«Alemania»

Todo ocurrió el 20 de diciembre de 1943, en la actual ciudad de Bremen, al Norte de Alemania.  El 379º Grupo de Bombardeo de la 8ª Fuerza Aérea de los Estados Unidos fué enviado para atacar y destruir un aeródromo alemán. Los hombres de la 527 fueron informados horas antes de la presencia de una marabunta de cazas enemigos. Para añadirle dificultad a la batalla, los germanos tenían apostados allí 250 baterías antiaéreas.

«Batalla»

En este momento entra en juego la «fortaleza aérea» B-17, Ye Olde Pub, y su tripulación en la que destacaremos a Charlie Brown, cabecilla del bombardero.

La misión estaba siendo un éxito, pero el Ye Olde Pub sufrió muchos daños, se perdieron muchas partes del avión y para rematar les perseguía un caza dispuesto a dar el golpe de gracia.

En ese caza iba Franz Stigler, vió los daños del bombardero y pudo ver a su tripulación, en ese momento, no abrió fuego y se acercó para ver mejor, pudo ver los rostros de terror en las caras de los tripulantes. El alemán intentó, por señas, en dos ocasiones que se retiraran del combate. Pero Brown no le entendía.

Finalmente Stigler, se apartó del gatillo y escoltó al maltrecho bombardero hacia territorio británico, finalmente el «demonio alemán» le saludó y se marchó.

«Futuro»

Tras la guerra, pasados unos años Charlie quiso buscar a aquel que le salvo la vida. Tras un intenso esfuerzo lo encontró, vivo, pudieroon hablar del incidente, compartir anecdotas y ser felices. Incluso, en un documental de lo sucedido, a Franz le dieron una lista a leer con 25 nombres. Eran las personas que nacieron y crecieron gracias a que el nunca apretó el gatillo.

Cuando ves un avión, no piensas que haya gente dentro, solo sabes que son monstruos metálicos que sueltan bombas en tus ciudades. Cuandop pude observarlos, no pude disparar, no pude.

 

 

Jesús I.G.

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