Sánchez prepara el relato para los indultos: «Hay que mirar al futuro y no quedarnos atrapados en la revancha y en la venganza»

Tras las elecciones en la Comunidad de Madrid, con la formación del nuevo gobierno en Cataluña y con la pandemia remitiendo gracias a la vacunación, la política española vuelve al que ha sido su punto de fricción principal en los últimos años.

El Gobierno se prepara para adoptar una decisión favorable a los indultos, algo que se niegan a dar por sentado públicamente. Con el mensaje oficial de que la decisión no está formalmente adoptada.

Formalmente el mensaje es que todavía hay que «recabar los informes preceptivos». Esencialmente necesita conocer el del Tribunal Supremo como tribunal sentenciador, que con toda seguridad se mostrará contrario a la medida de gracia.

Desde Bruselas, al término de la reunión del Consejo Europeo, el presidente del Gobierno ha sido nítido en el fondo de su argumentación sobre los indultos. No la decisión en sí, sino el espíritu que la motivará. Y que es inequívoco en la dirección de concederlos: «Tengo muy claro que la decisión va a tener valores constitucionales como concordia, dialogo y superación de una crisis», ha dicho el presidente del Ejecutivo. Destacando que en su opinión «no son principios constitucionales son la revancha y la venganza».

«Ni revancha ni venganza»

Sobre esta idea ha insistido en varias ocasiones en esta idea. «En los valores constitucionales no se encuentra ni la revancha ni la venganza», ha dicho. El presidente ha apelado a que toca «mirar al futuro y aprender de los errores» y, volvía a insistir, «no quedarnos atrapados en la venganza y en la revancha».

El Gobierno espera el informe del Supremo en los próximos días. Y se acerca a la cuestión apuntando a un tratamiento individualizado de cada caso. Es decir, no todas las decisiones serán idénticas. Sánchez ha recordado que son «once expedientes distintos» y que «cada uno de ellos tiene su realidad y sus circunstancias».

Unas horas antes, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, preparaba el terreno en esa dirección. Montero ha asegurado hoy en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que cuando el Gobierno tenga esa «documentación tomará la decisión que corresponda», recordando que esa capacidad está «dentro de sus prerrogativas».

Preguntada respecto a si el Gobierno está dispuesto a asumir el coste de una decisión a favor de los indultos pese a contar con informes contrarios de la Fiscalía y del Supremo, Montero ha defendido que «el Gobierno siempre va a velar por el interés general». La portavoz se ha escudado en que mientras el Supremo no se pronuncie el Gobierno no puede aportar nada más a este debate. «No puedo dar más avances», ha dicho Montero. Que ha repetido hasta en tres ocasiones la idea base de actuar conforme al interés general: «siempre vamos a hacer lo que consideremos que es mejor para el interés de España». Un concepto lo suficientemente subjetivo como para basar en ella cualquier decisión presentando ese principio como superior al de actuar de forma alineada con la Fiscalía y el Supremo.

Búsqueda del reencuentro

Mientras intenta pasar de puntillas sobre los indultos, el Gobierno sitúa toda la carga de profundidad de la relación con Cataluña en la mesa de diálogo. «Lo que el Gobierno sí cree y lleva impulsando es volver a retomar la agenda del reencuentro con Cataluña. Básicamente a través de la mesa de diálogo», ha dicho Montero.

La portavoz ha señalado que «los indultos van por otro lado», como prerrogativa del Ejecutivo, y porque se trata de una cuestión que se resolverá en el corto plazo. Ya que el objetivo de esas reuniones entre los dos gobiernos consistirán en «ver elementos que pueden permitir que se estrechen esos lazos afectivos». En este punto, los independentistas catalanes siempre ponen encima de la mesa la autodeterminación y la amnistía. El Gobierno accede a reunirse y a que se pongan esas demandas en la mesa, pero mantiene que están fuera del perímetro constitucional.

El Gobierno quiere retomar cuanto antes estas reuniones. No se descarta que la primera de ellas esté precedida de un encuentro bilateral entre los dos presidentes. Pedro Sánchez y Pere Aragonès se conocen y la relación fluye de modo bien distinto a lo que sucedía con Quim Torra. Y se han visto varias veces en privado sin que trascendiera. Pero ahora Aragonès es presidente de la Generalitat, algo que Moncloa deseaba en lugar de un representante de Junts per Catalunya, y es de esperar que ese encuentro se produzca.

La portavoz del Gobierno, no obstante, le ha quitado importancia a si una cosa se produce antes de la otra. Pero sí ha reconocido que es normal que la cita bilateral se celebre antes por una cuestión de que será más sencillo encajar sus agendas que las de todos los miembros de ambas delegaciones. Desde La Moncloa quieren que sea el nuevo Govern el que solicite que debe reunirse la mesa de diálogo. Porque entienden que el Gobierno «siempre ha estado disponible» y que era el desacuerdo entre los independentistas lo que ha impedido que se celebre antes.

 

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