“Ils ne passeront pas”

 

La batalla de Verdún

 Un día de batalla es un día de cosecha para el diablo (William Hooke).

Esta frase define la matanza que aconteció en la ciudad de Verdún durante 1916, los bosques de la ciudad presenciaron no solo la batalla más sangrienta de la Primera Guerra Mundial, sino que también se pudo contemplar el verdadero infierno en la Tierra.

“Un preámbulo colérico”

Tras la derrota en la Primera Batalla del Marne, los alemanes estaban

seguros de que una victoria contra los franceses no sería por medio de una batalla decisiva. Una vez concluida la guerra de movimientos, los franceses se apostaron en una larga línea de trincheras y esperaron aguantar al enemigo.

El jefe del Estado Mayor alemán, Erich von Falkenhayn, ideó un plan para sobrepasar las defensas galas, si una batalla no iba a decidirlo todo, quizás sus enemigos se rindieran con un determinado número de bajas.

Así nació en 1915 el criticado plan de apoderarse de la ciudad de Verdún, el germano creía que si tomaban la ciudad, los franceses enviarían todas sus reservas, a lo que los teutones podrían responder con mucha artillería y una resistencia firme de infantería.

Para esta batalla los alemanes llevaron 150.000 hombres, por otro lado los galos tenían apostados tan solo 30.000. A finales de la batalla cada ejército sumaría alrededor de 1.000.000 de soldados.

“Llamada a la muerte”

Durante todo 1916 se llevó a cabo esta única batalla.

La podemos dividir en varias fases, la primera desde el 21 de febrero al 1 de marzo.

A las 7:15 de la mañana se dio inicio a un gran bombardeo que tiñó las colinas verdes de un gris apocalíptico, los alemanes arrasaron una línea de 30 km de largo y 5 km de ancho. El bombardeo cesó a mediodía, entonces empezó la verdadera batalla. Para el 26 de febrero las bajas galas eran ya de 24.000 frente a las 25.000 germanas, no obstante el atacante avanzaba con paso lento. El 29 de febrero, el avance alemán fue contenido en Douaumont gracias a la llegada de refuerzos, debido a una fuerte nevada que obstruyó la marcha agresora y dando tiempo a la llegada de 90.000 defensores más.

La segunda fase va desde el 6 de marzo al 15 de abril. De esta no hay mucho que destacar salvo las numerosas pérdidas de ambos bandos y una cruel guerra de artillería acompañada de un escaso avance alemán.

La tercera fase va desde el 16 de abril al 1 de julio, llevando ya 6 meses de batalla. En este periodo destacan pequeñas ofensivas germanas y el empeoramiento de las trincheras o los estacionamientos de los soldados.

Las trincheras germanas estaban bastante mejor preparadas para una guerra larga, al contrario que las de los defensores. Para finales de mayo, las bajas han aumentado en 385.000 sumando ambos bandos.

La última fase data del 1 de julio al 17 de diciembre.

Desde principios de julio a finales de septiembre, unos ya muy desgastados alemanes empezaron a frenar poco a poco sus ofensivas pasando así a defender las posiciones tomadas.

Los franceses por su parte hicieron honor a su código, no se rindieron y no dejaron que ningún soldado germano pudiese con ellos. En octubre las líneas de los teutones se postraban ante la “Première Bataille Offensive de Verdun” vientos de cambio alcanzaban los campos de Verdún.

La “Deuxième Bataille Offensive de Verdun” se llevó a cabo durante el 15 y el 17 de diciembre, esto supuso el golpe de gracia para el Imperio Alemán el cual no pudo con la presión, perdiendo así la batalla.

“Pérdidas”

Durante casi 10 meses combatiendo, 303 días completos.

Las bajas totales alcanzan casi el millón de muertes, en total 750.000 aproximadamente.

Por parte de Francia las cifras son inexactas, entre 377.000 y 542.000.

De parte de Alemania, entre 336.000 y 434.000.

 

 

Jesús I.G.

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