Sánchez va más allá: tras el ‘tarifazo’ pide a los españoles comprar menos electrodomésticos

La nueva factura de la luz -que establece varios tramos de consumo, con distintos precios- obliga a los españoles a alterar sus hábitos si quieren ahorrar a final de mes. De lo contrario, cualquier persona que siga manteniendo sus comportamientos verá cómo la factura aumenta. Todo ello, cuando Sánchez acaba de presentar un plan que vaticina la España de las próximas décadas en el que se insta a los españoles a comprar menos electrodomésticos en su política ecologista.

El Plan España 2050 hace varias alusiones al consumo energético como uno de los elementos que necesitan una transformación. El documento, pilotado por el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, destaca que «una mayor racionalización del consumo de energía» está vinculada al mayor «capital humano», entendiendo esto como «el conjunto de competencias y atributos que tiene una población y que más influye en la prosperidad de un país». Dicho en otras palabras, que cuanta menos energía consumamos, mejor país seremos.

El plan, que otorga un peso esencial a la parte ecologista, señala que «para que España se convierta en una sociedad sostenible en el uso de recursos no bastará con transformar la forma en la que producimos los bienes y los transportamos, sino que también habrá que cambiar la forma en la que los consumimos». Todo ello porque «la humanidad ya ha rebasado varios de los límites biofísicos del planeta y, si se mantiene en el curso actual, acabará provocando una catástrofe medioambiental sin precedentes».

En este contexto, se considera que «en las próximas décadas, la población española tendrá que reducir su ingesta de alimentos de origen animal, la cantidad de prendas de ropa que compra, o el número de dispositivos digitales y electrodomésticos nuevos que adquiere al año. También tendrá que volverse más comedida en sus desplazamientos (sobre todo cuando estos se realicen con medios altamente contaminantes), y prestar atención a la huella ambiental que su consumo genera más allá de nuestras fronteras».

Aumento del bienestar
Sánchez considera que «esta reducción de ciertos consumos no provocará un empeoramiento de las condiciones de vida ni del bienestar de la ciudadanía. De hecho, probablemente ayudará a mejorarlas». Y haciendo referencia a «numerosos estudios» abunda en la idea de que «el consumo de energía es muy superior al necesario».
En 2050, estima el Gobierno, «compraremos menos electrodomésticos y dispositivos digitales nuevos, pero usaremos más los servicios de reparación y actualización de los fabricantes».
En cuanto a la energía eléctrica, el plan considera que es necesario «lograr que la totalidad sea generada mediante fuentes renovables en 2050, situándose este porcentaje en el 74% en el 2030».
En este momento entran en juego los impuestos. El documento advierte de que hay que «fortalecer el papel de la fiscalidad ambiental, incorporando a su diseño y aplicación criterios que impulsen una transición ecológica justa».
Así, «España deberá alcanzar la media actual de los países europeos antes de 2030, e incrementar su ambición durante las dos décadas siguientes, con el fin de asegurar que se completa la descarbonización y se impulsa de forma decidida la economía circular y la protección medioambiental». Ello implica una severa política fiscal de aquí a los próximos años, como ya ha planteado Sánchez a Bruselas.

Educación ambiental
El socialista insiste en que «serán especialmente importantes los impuestos sobre la energía y el transporte, dado el considerable menor peso que tienen en España estas figuras en comparación con los países europeos del entorno».
Como otras medidas, el plan también destaca la colocación de placas solares de autoconsumo en los hogares. Y la «educación ambiental». Porque, según el Ejecutivo, ninguna de las medidas funcionará «si la ciudadanía española no conoce, comprende o acepta los retos que traerá el cambio climático y la necesidad imperiosa de adaptar nuestra sociedad a un modelo bajo en emisiones, sostenible en el uso de los recursos y resiliente». Para ello propone que «será imprescindible fomentar la educación ambiental de las personas a lo largo de todo el ciclo de vida».
La nueva factura de la luz que entró en vigor este 1 de junio está basada en la discriminación horaria y otorga un mayor peso al término variable -que depende del consumo- frente al fijo o potencia contratada.

En cualquier caso, el consumidor tendrá que acostumbrarse al sistema de tramos si quiere pagar lo menos posible de luz tras la reforma del Gobierno de Pedro Sánchez.
Por ejemplo, lo ideal sería evitar poner los electrodomésticos que más energía consumen entre las 10:00 y las 14:00 y las 18:00 y las 22:00, de lunes a viernes. Esas son las ‘horas punta’, donde el precio será más elevado.
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha respondido este martes a las críticas por la nueva tarificación por horas.
«De todas formas, leo cosas y veo memes en las redes sociales que no son ciertas. Yo no recomendaría a mi madre que se levantara a las dos de la mañana para planchar. Hay toda una variedad de horarios con tarifas muy rentables», ha criticado.
El nuevo sistema establece que de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 22.00 la electricidad será más cara, mientras que de 00.00 a 8.00 tendrá el precio más barato.

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