EL CISMA DE OCCIDENTE

EL CISMA DE OCCIDENTE

A lo largo de su historia, la Iglesia cristiana ha sufrido algunos momentos muy duros, como puede ser las divisiones entre la rama católica y ortodoxa o la división entre católicos y protestantes, pero uno de los momentos más tensos que ha sufrido fue el conocido como Cisma de Occidente. El Gran Cisma de Occidente fue una pugna por el trono de San Pedro y dirimir quién era el auténtico Papa. Hoy trataremos esta crisis del Cristianismo que duró cerca de 40 años.

Principio de todo: Aviñón

Siempre que pensamos en el lugar de residencia del Papa, pensamos en Roma, pero eso no fue siempre así. Entre 1309 y 13077, la sede papal estuvo situada en la población de Aviñón, en la actual Francia, pero que en ese momento era territorio de los Estados Pontificios.

Antes de 1309, el Papa sí es verdad que siempre había residido en Roma, ya que antes de ser la principal autoridad del cristianismo había estado solo el obispo de Roma, pero tras la muerte del papa Bonifacio VIII, el rey Felipe IV de Francia, quien se las vio en una pugna con este papa para ver quien era la máxima autoridad del continente, se “adueñó” del papado obligando a elegir un papa de origen francés. El elegido fue Clemente V que fue el que trasladó la curia vaticana a Francia. Durante los años que los diferentes papas estuvieron en Aviñón, la influencia francesa se hizo evidente a nivel burocrático y político; cosa que no gustó nada en Roma.

Tras años de reclamación, el papa Gregorio XI fue quien tomó la decisión de devolverle a Roma su capitalidad pontificia. Por desgracia, en 1378, Gregorio XI falleció. Tras la muerte del Papa, como era lógico, los cardenales se reunieron para escoger a un nuevo pontífice. Se reunieron 16 de los 22 cardenales. Estos cardenales vivieron con mucha tensión un cónclave en el que, fuera del Vaticano, una multitud gritaba y exigía que el nuevo papa fuera romano o italiano. Finalmente, por miedo, los cardenales eligieron al arzobispo de Bari que no podía ser ni papa al no ser cardenal. El nuevo papa fue proclamado bajo el nombre de Urbano VI.

Urbano VI parecía que iba a ser un buen papa, ya que propugnó desde el comienzo de su pontificado una reforma en la Iglesia. Sin embargo, en los siguientes meses, este papa se fue poniendo en su contra a los cardenales que, en agosto de ese año, se reunieron en la población de Anagni donde anularon la elección de Urbano VI como papa, acusando al calor de Roma y a las presiones del pueblo romano. Tras despojar a Urbano VI de la dignidad papal, estos cardenales, de influencia claramente francesa, eligieron como papa a un cardenal francés bajo el nombre de Clemente VII que, como primera medida, se instaló en Aviñón. Así da comienzo el Cisma de Occidente.

 

La Guerra entre papas

Durante los casi siguientes 40 años, en el mundo cristiano hubo dos papas y las monarquías europeas tuvieron que tomar partido. De esta manera, los papas de Roma estuvieron apoyados por los diferentes estados italianos, el Sacro Imperio e Inglaterra; por su parte, los papas de Aviñón fueron apoyados por Castilla y la Corona de Aragón y Francia, entre otros.

Entre Urbano VI y Clemente VII hubo enfrentamientos armados que no resolvieron, ni de lejos, el Cisma. Urbano VI murió en 1389 y los cardenales de Roma decidieron elegir a su propio papa, Bonifacio IX. Por su parte, en Aviñón, Clemente VII murió en 1394 y fue elegido como segundo “antipapa” el español Benedicto XIII, el Papa Luna.

Con la elección de estos dos papas y, por lo tanto, viendo que los dos bandos de la Iglesia estaban tomando caminos separados, los poderes seculares decidieron intervenir en el conflicto de manera efectiva y, con la ayuda de La Sorbona, se decidieron 3 vías para resolver el Cisma sin violencia: una abdicación de ambos papas para elegir a un nuevo pontífice, elegir alguien imparcial para que decidiera quién era el papa que más legitimidad tenía, o elegir un nuevo papa directamente celebrando un concilio.

Finalmente, la vía elegida fue la tercera y así se llegó al Concilio de Pisa de 1409. En ese concilio, los cardenales depusieron tanto a Benedicto XIII como a Gregorio XII, el papa de Roma en ese momento tras dos papas anteriores que tuvieron unos papados muy breves. Finalmente, los cardenales eligieron a Alejandro V. Parecía que el Cisma se había resuelto. Pero no; todo lo contrario porque ni Benedicto XIII ni Gregorio XII renunciaron a su puesto. De esta manera, en vez de 2 papas, ahora existían tres: el Papa de Aviñón, el Papa de Roma y el Papa de Pisa.

 

Un trono para tres y el Concilio de Constanza

Tras el Concilio de Pisa, el Cisma de Occidente se agravó. Los tres papas lucharon para defender su legitimidad como sumo pontífice. El primero en caer fue Alejandro V que, solo diez meses después de ser nombrado papa, murió envenenado y fue sustituido por Juan XXIII en 1410. La disputa entre estos tres para ver quien era el legítimo papa se acabó cuando el futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Segismundo de Luxemburgo, convocó un concilio en la ciudad de Constanza para resolver definitivamente la disputa.

El Concilio de Constanza duró entre 1414 y 1418. Segismundo de Luxemburgo lo tuvo fácil con Gregorio XII, que renunció a su puesto sin problema. Sin embargo, lo tuvo más difícil con los otros dos. Por un lado, con Juan XXIII, el rey alemán tuvo una disputa porque el concilio, a diferencia de lo que creía el Papa de Pisa, le quitó su puesto de Papa.

El ex papa intentó huir, pero fue atrapado y encarcelado. Por otro lado, Benedicto XIII ni se presentó. El Papa de Aviñón cogió sus cosas y se trasladó al castillo de Peñíscola bajo la protección del rey de Aragón, Fernando I quien le debía su apoyo en el Compromiso de Caspe, donde fue elegido rey.

Los dos monarcas mantuvieron negociaciones donde el alemán consiguió que los cardenales de Aviñón fueran a Constanza y depusieron al Papa Luna. Tras muchas conversaciones y debates durante el concilio, los cardenales eligieron como único papa al cardenal Oddone Colonna bajo el nombre de Martín V. Con este papa, el Cisma de Occidente se cerró finalmente.

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria

 

 

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